Un crossover planificado, dos canciones, y la historia de un 1987 que no supo qué hacer con ellas El Año 1987: Un Mundo Musical en Transformación Para entender por qué "Get It" y "Just Good Friends" no llegaron a donde debían, primero hay que pararse un momento en el año que las produjo. No como ejercicio de contextualización, sino porque 1987 es en sí mismo una parte de la historia, quizás la parte más importante. La música popular estaba en plena fractura. El hip-hop había dejado de ser una curiosidad de barrio: ya era una fuerza que empujaba todo lo demás hacia los márgenes. Licensed to Ill de los Beastie Boys había llegado al número uno en 1986. Run-D.M.C. y Aerosmith habían reescrito las reglas de lo que podía ser una colaboración con "Walk This Way". En ese clima, el R&B melódico, el funk elaborado, los arreglos orquestales, todo el territorio en el que Stevie Wonder se movía como pez en el agua, empezaba a sonar, injustamente, como música ...
I. El despertar y su paradoja El ser humano es un ser de etapas, y esas etapas rara vez son lineales. Las vivencias que nos forman tienen una naturaleza contradictoria: a veces las mismas huellas que nos destruyeron terminan siendo las que nos reconstruyen. En ese ciclo, que la psicología del desarrollo describiría como un proceso de ruptura y reintegración, emerge lo que podríamos llamar un despertar: ese momento en que la acumulación de experiencias produce, finalmente, una nueva forma de ver el mundo. Con los años, con las caídas y con los aprendizajes, uno alcanza cierto nivel de comprensión —no sé si llamarlo plenitud, pero sí una lucidez que nos hace ver que hemos venido a este mundo para algo más. Desde ese lugar, muchas personas sienten la necesidad de compartir lo que han descubierto: quieren enseñar, ayudar o, por usar un término común dentro de mi propia retórica, evangelizar aquello que les cambió la vida. Y no hay nada malo en eso. Ahí, sin embargo, comienza la paradoja. C...