El 9 de febrero de 1822, las tropas del presidente haitiano Jean-Pierre Boyer entraron en la ciudad de Santo Domingo sin resistencia significativa, dando inicio a un período de veintidós años de ocupación que se extendería hasta 1844. Es, con diferencia, la dominación extranjera más larga y mejor documentada de todo este arco histórico que viene desarrollando esta serie. Y es, también, un episodio profundamente paradójico: la ocupación que más tiempo duró, con políticas más agresivas de transformación social, terminó siendo la que generó, como reacción, la conciencia nacional dominicana más sólida y duradera de toda esta historia. El contexto inmediato: por qué Haití pudo ocupar tan fácilmente Para entender por qué la ocupación de Boyer encontró tan poca resistencia inicial, hay que recordar el estado en que se encontraba el territorio dominicano en ese momento. Como se explicó en el artículo anterior de esta serie, el ensayo independentista de José Núñez de Cáceres, proclamad...
[HISTORIA] La Reconquista y la España Boba: del fin de Ferrand al ensayo fallido de Núñez de Cáceres (V)
Este artículo cubre uno de los giros más rápidos y dramáticos de toda esta serie: cómo un imperio napoleónico que parecía imparable en Europa, al invadir España en 1808, terminó provocando, sin proponérselo, la caída de su propio dominio en Santo Domingo. Y cómo, apenas trece años después, ese mismo territorio recién "reconquistado" para España viviría un breve y casi olvidado ensayo de independencia propia, antes de caer bajo un dominio completamente distinto: el haitiano. El detonante: Napoleón invade España A comienzos de 1808, Napoleón Bonaparte, ya consolidado como Emperador desde 1804, como vimos en el primer artículo de esta serie, decidió invadir y ocupar España, colocando a su hermano José Bonaparte en el trono que hasta entonces ocupaba la dinastía borbónica española. Fue una decisión tomada enteramente desde la lógica de la geopolítica europea, sin ninguna consideración aparente por sus consecuencias en territorios coloniales lejanos como Santo Domingo. Pero ...