Una reflexión motivada por lo que escuché en la radio este domingo Esta mañana, escuchando un programa bíblico al que suelo darle oído los domingos y que generalmente mantiene una teología bastante sana- me sorprendió una declaración que no pude dejar pasar. Un comentarista afirmó, con cierta insistencia aunque sin mucha sustancia argumentativa, que Santiago es un libro "más de doctrina" pero que no es propiamente un libro teológico. Lo repitió varias veces. Y aunque lo dijo sin intención aparente de causar daño, me pareció una distinción peligrosa. Me motivó a escribir esta reflexión, ya que para este servidor, la doctrina no es una categoria inferior, es tan indispensable como la misma teologia, sin estar necesariamente inseparablemente desconectados. El problema de la separación artificial La dicotomía "Pablo = teológico / Santiago = práctico" es una categoría moderna y artificial que se le impone al texto. No viene del texto mismo; viene de nosotros. Sant...
[LITERATURA UNIVERSAL] La Biblia: un universo narrativo coherente que desafía nuestras expectativas literarias
El que no conoce la Biblia no conoce la literatura occidental. — Northrop Frye EN ESTE ENSAYO I El libro que todo el mundo dice haber leído II El malentendido más caro de la historia literaria III La metanarrativa: de la creación a la consumación IV El código secreto de la literatura occidental V La honestidad psicológica que ningún texto se ha atrevido a igualar VI Los géneros que nadie esperaba encontrar VII El lector que no puede permanecer indiferente VIII Reexaminar las expectativas literarias IX Una invitación que nadie hizo I El libro que todo el mundo dice haber leído Existe una categoría curiosa en la historia de la cultura: la del libro que funciona más como credencial que como experiencia. Son obras que se mencionan con familiaridad en conversaciones de sobremesa, que aparecen en listas de "los cien libros que debes leer antes de morir", que se citan de segunda mano con una soltura que intimida, y que sin embargo, si uno pregunta con calma y sin juicio, resul...