Cuando señalar al otro se convierte en una forma de no mirarse a uno mismo Hay un patrón que no pertenece a ninguna persona en particular. Es más antiguo que las redes sociales. Es más viejo que internet. Aparece en foros, en tertulias, en columnas de opinión, en conversaciones de café. Pero hoy, con algoritmos que amplifican exactamente lo que genera más adhesión, ese patrón ha encontrado su hábitat perfecto. El patrón se ve así: alguien usa el lenguaje de la lucidez para construir una identidad de distinción. Señala la hipocresía ajena. Critica el pensamiento conformista. Diagnostica al Sistema. Y al hacerlo, se posiciona implícitamente como el que comprende mientras los demás confirman sus creencias. Parece crítica. Pero hay algo debajo que merece examinarse con cuidado. Primero, Spinoza Baruch Spinoza fue un filósofo holandés del siglo XVII que decidió estudiar el comportamiento humano con la misma metodología con que un geómetra estud...
Cuando el éxito no es excusa para dejar de estudiar Hay imágenes que parecen pequeñas hasta que uno se detiene a pensar lo que realmente están diciendo. La de Cristian Castro, a sus 51 años, vestido para su graduación y sosteniendo orgulloso su diploma de bachillerato, es una de ellas. No está recibiendo un Grammy. No está estrenando un disco que acaba de convertirse en un éxito. No está recibiendo un premio por una trayectoria de décadas. Está recibiendo un título de bachillerato que había dejado pendiente desde su juventud y que decidió completar después de más de dos años de estudios a distancia. Fue reconocido además como graduado de honor. Y, sin embargo, la felicidad que transmite en esa fotografía parece la de alguien que acaba de conquistar el mundo. Quizás porque, para él, en cierta forma lo hizo. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Noticias Telemicro (@ntelemicro5) Cristian Castro ya había conseguido aquell...