Cuando el periódico desaparece de la mesa No me preocupa solamente que desaparezca el papel. Me preocupa que también desaparezcan aquellos encuentros accidentales con la lectura que, sin que nadie los planificara, ayudaban a formar lectores. Niños reunidos alrededor de un periódico. Imagen de Wellcome Collection, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY 4.0. Hay noticias que uno lee y continúa su día. Hay otras que aparentemente hablan de empresas, formatos, costos, circulación o transformación digital, pero terminan tocando lugares mucho más personales. Por ejemplo, cada vez que leo que un periódico abandona su edición impresa- si, esa parte de papel fisico, que me evoca tan bellos recuerdos, siento algo parecido a una pequeña estocada. Siento el dolor de una linda memoria. No porque crea que el papel sea superior por definición a todo lo digital, ni porque pretenda vivir de espaldas a la tecnología. De hecho, hace mucho tiempo que no compro diariamente un ...
Cánceres, muerte y legado Hay historias que uno lee y no necesariamente le producen indignación, pero sí una especie de choque interior. No porque uno quiera juzgar la vida ajena, sino porque determinadas decisiones nos obligan a comparar, casi sin proponérnoslo, distintas maneras de responder ante circunstancias parecidas. Eso me ocurrió al conocer la historia de Molly Kochan. Después de recibir un diagnóstico de cáncer avanzado, terminó su matrimonio y comenzó una etapa de exploración sexual intensa que más tarde hizo pública. Cuando uno conoce con mayor profundidad su historia aparecen elementos que ayudan a comprender aquella decisión: traumas sexuales anteriores, dificultades dentro de su matrimonio, una dimensión de su vida íntima que ella sentía incompleta y, finalmente, la conciencia de que el tiempo disponible para resolverla podía ser muy corto. No necesito justificar sus decisiones ni condenarlas. Era su vida. Además, dentro de su propio marco, tomó una decisión que gu...