I. El despertar y su paradoja El ser humano es un ser de etapas, y esas etapas rara vez son lineales. Las vivencias que nos forman tienen una naturaleza contradictoria: a veces las mismas huellas que nos destruyeron terminan siendo las que nos reconstruyen. En ese ciclo, que la psicología del desarrollo describiría como un proceso de ruptura y reintegración, emerge lo que podríamos llamar un despertar: ese momento en que la acumulación de experiencias produce, finalmente, una nueva forma de ver el mundo. Con los años, con las caídas y con los aprendizajes, uno alcanza cierto nivel de comprensión —no sé si llamarlo plenitud, pero sí una lucidez que nos hace ver que hemos venido a este mundo para algo más. Desde ese lugar, muchas personas sienten la necesidad de compartir lo que han descubierto: quieren enseñar, ayudar o, por usar un término común dentro de mi propia retórica, evangelizar aquello que les cambió la vida. Y no hay nada malo en eso. Ahí, sin embargo, comienza la paradoja. C...
I. El periódico y los números De los tantos sueños que uno tiene desde niño están los clásicos: ser bombero, astronauta, arquitecto. Yo, como siempre fui un poco peculiar, tuve dos que me acompañaron durante muchos años: ser periodista y ser escritor. Uno lo logré. El otro, de alguna manera, también. Porque desde muy pequeño desarrollé una fascinación por los periódicos. Primero, como casi todos los niños, por las tiras cómicas. Luego, cuando aprendí a leer, por las noticias. Pero si había una sección que me atrapaba por completo, era la de deportes. Cuando fui inducido al béisbol a mis ocho años, gracias a la influencia de mi padrastro, esa fascinación encontró su forma definitiva. Los que crecimos antes de internet recordamos aquellos periódicos que publicaban los box scores completos de las Grandes Ligas. Si había diez partidos, aparecían los diez partidos. Estaban las alineaciones, los lanzadores, las carreras impulsadas, los hits, los errores y todas las estadísticas tradicio...