El reloj de los demás: quién decidió a qué edad debía ocurrir nuestra vida Serie · La edad de mirar hacia los lados · 03/07 El reloj de los demás: quién decidió a qué edad debía ocurrir nuestra vida Casa, carrera, matrimonio, hijos, estabilidad: muchas vidas se juzgan con un calendario que nadie recuerda haber firmado. El reloj sirve para medir horas; el problema empieza cuando lo usamos para medir el valor de una biografía. Ann Gene Buckley, Clock Face , c. 1936, CC0, vía Wikimedia Commons. En este artículo El calendario empieza en la infancia El “reloj social” La ficción de que todos empezamos igual No convertir las metas en acusaciones El reloj puede informar, no gobernar El calendario empieza en la infancia Cuando somos niños se nos pregunta qué queremos ser cuando seamos grandes y se acepta casi cualquier respuesta. Podemos querer ser astronautas, médicos, policías, científicos, futbolistas, maestros y cinco cosas más en el mismo año. La contradicción no preocupa porque to...
[REFLEXIÓN] La edad de mirar hacia los lados II: Cuando comenzamos a medir nuestra vida con la de los demás
La edad de mirar hacia los lados Serie · La edad de mirar hacia los lados · 02/07 La edad de mirar hacia los lados Hay una edad en la que dejamos de preguntarnos únicamente hacia dónde vamos y empezamos a observar dónde llegaron quienes comenzaron junto a nosotros. Una ruta no dice cuánto “deberíamos” haber avanzado: sólo muestra que existe un camino. Imagen de Ravindradevi mint, CC0, vía Wikimedia Commons. En este artículo Primero miramos hacia adelante El contemporáneo como espejo La comparación no es el enemigo La vida alternativa que imaginamos Mirar hacia los lados sin perder el camino Primero miramos hacia adelante Durante buena parte de la juventud el horizonte se siente abierto. Podemos equivocarnos de carrera, cambiar de ciudad, empezar de nuevo, abandonar una idea, descubrir otra. La imaginación trabaja principalmente hacia adelante. La pregunta dominante es: ¿qué quiero ser? Con el tiempo aparece otra pregunta. No sustituye necesariamente a la primera, pero se sien...