[REFLEXIÓN] La mujer de 4.62 estrellas Sobre lo que cambia cuando la calificación tiene nombre y cara Uso Uber casi todos los días de trabajo. De lunes a viernes necesito moverme entre mis compromisos y, como no conduzco, la aplicación dejó hace tiempo de ser para mí una comodidad ocasional. Es parte de mi rutina. Uno termina aprendiendo cosas sin proponérselo: reconoce los horarios difíciles, sabe cuándo un conductor aceptará un viaje y luego se arrepentirá de la distancia, aprende cuáles rutas funcionan mejor y hasta desarrolla una relación extraña con las estrellas. No soy obsesivo con las calificaciones. Pero las veo. Y después de tantos viajes uno comienza a saber, intuitivamente, qué significa un 4.96, un 4.83 o un 4.75. Por eso hoy algo me llamó inmediatamente la atención. 4.62. Era una mujer. Miguelina. Treinta y un viajes. Cinco días conduciendo. Lo primero que pensé no fue que manejara mal. Pensé exactamente lo contrario. Me pa...
El derecho al éxito… y también a no triunfar Serie · La edad de mirar hacia los lados · 07/07 El derecho al éxito… y también a no triunfar El contentamiento no es conformidad. Es aprender a habitar con dignidad la abundancia y la escasez, el logro y el tropiezo, sin pedir permiso para disfrutar cuando nos va bien ni convertir el fracaso en una condena cuando nos va mal. San Pablo en prisión , Rembrandt, 1627. Dominio público. La imagen resulta especialmente pertinente para Filipenses: el contentamiento del apóstol no nace de una vida cómoda, sino de una libertad interior aprendida en circunstancias adversas. En este artículo El permiso que nunca debimos pedir El derecho al éxito El derecho a no triunfar Pablo y el contentamiento aprendido El versículo que convertimos en eslogan Pensar también es hacer inventario Eclesiastés: disfrutar sin absolutizar La grama del vecino siempre parece más verde Una caja de herramientas para vivir Pero dejé una historia sin terminar ...