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[HISTORIA] La hija más radical: la Revolución Haitiana y la pérdida de la colonia más rica de Francia (II)

 

Si el primer artículo de esta serie explicó cómo Francia generó su propia Revolución, este segundo capítulo explica algo más inquietante para la propia Francia revolucionaria: cómo esa misma ideología, exportada sin querer, le costó su colonia más rica del planeta. Saint-Domingue, hoy Haití, no se rebeló a pesar de la Revolución Francesa. Se rebeló, en buena medida, gracias a ella.

La colonia más rica del imperio francés

Para entender la magnitud de lo que estaba en juego, hay que entender primero qué era Saint-Domingue antes de 1789. No era una colonia menor ni periférica: era la posesión colonial más rentable de Francia en el mundo entero, sostenida por una economía de plantación basada en la esclavitud a una escala industrial. Café, azúcar y algodón salían de la isla hacia Europa en volúmenes que hicieron de Saint-Domingue, en palabras de la época, "la perla de las Antillas".


Esa riqueza descansaba sobre una base demográfica brutal: la población esclavizada superaba ampliamente a la población blanca y a la de los affranchis (personas libres de raza mixta o negra). El sistema dependía de una importación constante de personas esclavizadas desde África para sostener el ritmo de producción, lo cual generó una sociedad con tensiones raciales y sociales extremadamente tensas incluso antes de que llegara cualquier noticia de París.

La chispa: la ciudadanía a los affranchis y el rechazo de los colonos blancos

El primer quiebre no vino de los esclavizados, sino de un grupo intermedio: los affranchis. En mayo de 1791, el gobierno revolucionario francés, ya transformado por los principios de la Declaración de los Derechos del Hombre, otorgó la ciudadanía a los affranchis más ricos de la colonia. Fue una decisión consistente con la nueva ideología de igualdad que se proclamaba en Francia.

El problema fue que los colonos blancos europeos en la isla, convencidos de que cualquier concesión de derechos a la población de color amenazaba el orden colonial completo, simplemente ignoraron la ley. Esa negativa abrió un conflicto armado directo entre colonos blancos y affranchis, que se disputaban el poder local mientras la metrópoli, lejos, apenas podía hacer cumplir sus propios decretos.

La rebelión de los esclavizados: agosto de 1791

Mientras blancos y affranchis se enfrentaban entre sí, la población esclavizada de la isla, que llevaba generaciones acumulando un resentimiento profundo contra ambos grupos, no solo contra los colonos blancos, vio en ese conflicto interno una oportunidad histórica. El 21 de agosto de 1791 estalló la revuelta masiva de esclavos, en lo que se convertiría en la única rebelión de esclavos exitosa de la historia moderna.

No fue un levantamiento espontáneo desconectado de lo que pasaba en Francia. La propia ideología revolucionaria, con sus ideas de igualdad y derechos universales del hombre, les dio a los rebeldes un marco conceptual y un lenguaje político que antes no tenían a su disposición de forma tan explícita y legitimada por un Estado.

Francia, demasiado ocupada para reprimir

Aquí está la pieza central que conecta este artículo con el anterior: el gobierno francés, en plena Revolución, no tenía capacidad real de aplastar la rebelión a fondo. El recién formado gobierno republicano se vio rápidamente envuelto en una guerra europea contra España y Gran Bretaña, ambas potencias ansiosas de intervenir directamente en los asuntos de la isla para debilitar a Francia o quedarse con el territorio.

Esto generó una situación casi inverosímil: durante varios años, en Saint-Domingue se combatió una guerra civil multilateral simultánea, con esclavizados rebeldes, tropas francesas, fuerzas británicas y fuerzas españolas luchando entre sí, cambiando de bando según la conveniencia táctica del momento. España, por ejemplo, llegó a apoyar a los líderes rebeldes esclavizados, entre ellos un joven Toussaint Louverture, precisamente porque eso debilitaba a su enemigo francés en la guerra europea.

1794: la abolición que cambió las reglas del juego

En medio de ese caos, en febrero de 1794, la República Revolucionaria Francesa, ya en su fase más radical, la misma que ejecutó a Luis XVI y desató el Terror en territorio francés, declaró el fin de la esclavitud en todo el imperio colonial francés. Fue una decisión consistente con los principios revolucionarios, pero con consecuencias prácticas enormes en el Caribe.

Toussaint Louverture, que hasta entonces había estado luchando del lado español, cambió de bando tras ese decreto y se alió con la Francia republicana, peleando ahora contra españoles y británicos en nombre de la propia Francia que lo había esclavizado. Es uno de los giros más fascinantes del periodo: el antiguo esclavo se convirtió en general de la República que lo había oprimido, usando la propia ideología revolucionaria francesa como argumento legítimo para consolidar su poder en la isla.

Napoleón intenta revertirlo todo

Para 1802, Napoleón Bonaparte ya tenía el poder consolidado en Francia como Primer Cónsul, y decidió que la abolición de la esclavitud en las colonias había sido un error estratégico y económico. Intentó restablecer la esclavitud en Saint-Domingue y envió a su cuñado, el general Charles Leclerc, al mando de una expedición masiva de 43.000 tropas francesas, con la misión de capturar a Toussaint Louverture y restaurar tanto el dominio colonial francés como el sistema esclavista.

La expedición logró capturar a Louverture, quien fue enviado preso a Francia, donde moriría en cautiverio. Pero la victoria fue efímera. Napoleón estaba simultáneamente involucrado en guerras por toda Europa, lo cual significaba que no podía sostener un esfuerzo militar prolongado y bien abastecido tan lejos de su territorio. Las tropas francesas, además, fueron devastadas por la fiebre amarilla, una enfermedad tropical para la que no tenían inmunidad, y por la resistencia feroz de la población local, ahora liderada por antiguos generales de Louverture, en particular Jean-Jacques Dessalines.

Vertières y la independencia: 1803-1804

La batalla decisiva ocurrió en noviembre de 1803: Dessalines derrotó a las fuerzas francesas en la Batalla de Vertières, un golpe militar definitivo que selló la suerte de la expedición napoleónica. El 1 de enero de 1804, Dessalines declaró formalmente la independencia de la antigua colonia, rebautizándola con el nombre indígena de Haití, en homenaje a los pueblos originarios de la isla previos a la conquista europea.

Fue un acontecimiento sin precedentes en la historia moderna: la primera nación nacida de una revuelta de esclavizados exitosa, y la segunda independencia en el continente americano después de la de Estados Unidos. El costo humano había sido devastador: se estima que alrededor de 200.000 haitianos murieron entre 1791 y 1803 a lo largo de toda la guerra revolucionaria e independentista.

El costo colateral: Louisiana

Hay una consecuencia de este proceso que suele pasarse por alto y que conecta directamente con la geopolítica global de Napoleón. Francia había recuperado el territorio de Louisiana, en Norteamérica, mediante un tratado secreto con España en 1800. Pero el fracaso definitivo de la expedición de Leclerc en Saint-Domingue convenció a Napoleón de que mantener Louisiana, un territorio inmenso, lejano y costoso de defender sin una base logística caribeña sólida como Saint-Domingue, ya no tenía sentido estratégico ni económico.

El resultado fue la venta de Louisiana a Estados Unidos en 1803, en lo que se conoce como la Compra de Louisiana, una de las adquisiciones territoriales más grandes de la historia estadounidense. Es decir: la pérdida de Haití no solo le costó a Francia esa colonia específica, sino que desencadenó, como efecto dominó directo, la pérdida de un territorio norteamericano gigantesco.

Por qué esto importa para la historia dominicana

Este artículo es la bisagra necesaria antes de entrar en el territorio específico de Santo Domingo español. Todo lo que sigue en esta serie, desde la cesión a Francia en el Tratado de Basilea de 1795, los nueve años de demora en ocupar el territorio, el gobierno de Ferrand, la Reconquista española, hasta la posterior ocupación haitiana de 22 años, solo se entiende si se tiene clara esta primera pieza: Haití no nació en el vacío. Nació exactamente de la misma energía revolucionaria que estalló en París en 1789, llevada a su consecuencia más radical y, para Francia, más costosa.

El tercer artículo de esta serie retoma el hilo justo en el momento en que España, agotada por su propia guerra contra Francia en Europa, decide ceder su mitad de la isla, Santo Domingo, a cambio de recuperar territorio peninsular. Pero, como veremos, firmar ese tratado y ocupar realmente el territorio fueron dos cosas completamente distintas, separadas por casi una década de inacción forzada.


Referencias

  • World History Encyclopedia / fuentes históricas generales sobre la ciudadanía otorgada a los affranchis en mayo de 1791 y el rechazo de los colonos blancos a aplicar la ley.
  • Fuentes históricas generales sobre el estallido de la rebelión de esclavizados del 21 de agosto de 1791 y su relación con las tensiones preexistentes entre esclavizados, affranchis y colonos blancos.
  • Cambridge World History of Slavery, capítulo "Slavery in the French Caribbean, 1635–1804", sobre la reducción de la presencia colonial francesa en América a Guadalupe, Martinica y la Guayana Francesa tras la pérdida de Saint-Domingue.
  • French Colonial Empires (The Latin Library) y French colonial empire (artículo de referencia general), sobre la guerra franco-británica-española en la isla y la intervención de ambas potencias europeas en el conflicto.
  • Fuentes históricas generales sobre el decreto de abolición de la esclavitud de febrero de 1794 por la Convención Nacional francesa.
  • Library of Congress, Haïti – Francophone Caribbean Collections, sobre el conflicto de trece años que culminó en la independencia de 1804 y las cifras de víctimas del proceso.
  • Fuentes históricas generales sobre la expedición de Charles Leclerc (1802), la captura de Toussaint Louverture, la fiebre amarilla como factor decisivo, y la Batalla de Vertières (noviembre de 1803).
  • French colonial empire (Wikipedia, artículo de referencia general) y French Colonial Empires (The Latin Library), sobre la conexión directa entre el fracaso en Saint-Domingue y la venta de Louisiana a Estados Unidos en 1803.