Aprender a tener éxito Cuando el triunfo exige más carácter que la derrota No me des pobreza ni riqueza; mantenme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, o que siendo pobre, hurte, y blasfeme contra tu nombre. — Proverbios 30:8-9 Hay una oración que repito en silencio con frecuencia. No como un mantra vacío, sino como un recordatorio de dependencia radical. Es la de Agur en los Proverbios, ese hombre que pedía algo extraño y contracultural: no la miseria ni la opulencia, sino lo justo. Lo necesario para conservar la conciencia de Dios. La repito porque me recuerda que la humildad no es virtud decorativa. Es sobrevivencia espiritual. Es el reconocimiento de que la gloria y el honor no nos pertenecen, que nada hacemos sin fuerzas que no son nuestras, que la cabeza siempre debe saber de quién depende. Me ha servido para aprender algo que muchos dominicanos sabemos hacer bastante bien: aceptar la derrota. Y no hablo de acostumbrarse a perder, que eso es otra ...
Un rincón en medio del alborotado internet de siempre. Una voz en medio del bullicio normalizado.