Qué significa realmente "El poder para hacer riquezas" según el hebreo, el Talmud y los grandes idiomas europeos
"Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día."
— Deuteronomio 8:18 (Reina Valera 1960)
Hay versículos que resisten el tiempo no porque sean sencillos, sino porque guardan una complejidad silenciosa debajo de su aparente claridad. Deuteronomio 8:18 es uno de ellos. En boca de predicadores y conferencistas de éxito financiero se repite como promesa automática; en los círculos teológicos más rigurosos, se debate su alcance desde hace siglos. La pregunta no es si el texto habla de riqueza, sino qué entiende el hebreo antiguo por "riqueza" y, sobre todo, qué papel juega el ser humano en ese proceso.
Para responder con rigor, es necesario viajar al idioma en que fue escrito, pasar por la lupa de los sabios que lo interpretaron durante milenios y luego cruzar Europa idioma por idioma, observando cómo cada cultura resolvió —con sus propias palabras y categorías mentales— un problema lingüístico que nunca ha sido completamente sencillo.
I. El Original: Anatomía del Texto Hebreo
El texto masorético, que es la versión hebraica autoritativa del Antiguo Testamento, escribe el pasaje clave de esta manera:
כִּי הוּא הַנֹּתֵן לְךָ כֹּחַ לַעֲשׂוֹת חָיִל
(Ki hu hanoten leja koach laasot jayil)
Hay tres palabras que concentran todo el peso teológico, económico y filosófico del versículo. Ninguna de las tres es tan simple como parece en la traducción española. Analizarlas por separado no es un ejercicio académico caprichoso: es la única manera de entender por qué siglos de traducción han producido resultados tan distintos en tantos idiomas.
כֹּחַ — Koach: La fuerza que precede al trabajo
La palabra koach aparece en el Antiguo Testamento más de cien veces. Su campo semántico es amplio y nunca se reduce a una sola dimensión. En Isaías 40:29, Dios "da fuerzas al cansado" usando precisamente koach. En Proverbios 24:5, "el hombre sabio tiene fuerza" — y aquí la palabra apunta directamente al intelecto, no al músculo.
En el contexto de Deuteronomio 8:18, koach funciona como el conjunto de recursos internos que Dios deposita en el ser humano antes de que empiece a actuar: la salud que le permite levantarse cada mañana, la mente capaz de identificar oportunidades, la resistencia emocional para no rendirse, la creatividad que genera soluciones donde otros solo ven obstáculos. No es un poder externo que se recibe como relámpago; es una dotación interior, biológica y mental, que Dios coloca como punto de partida.
La trampa frecuente de las traducciones es convertir koach en algo místico o sobrenatural. El hebreo no lo apoya. Koach es la capacidad funcional, la aptitud operativa del ser humano vivo y sano.
לַעֲשׂוֹת — Laasot: El verbo que lo cambia todo
Aquí está la clave que más traducciones suavizan o eluden. Laasot es el infinitivo del verbo עָשָׂה (asah), uno de los verbos más activos, más físicos y más productivos del hebreo bíblico.
Asah aparece ya en el primer capítulo del Génesis: Dios "hizo" el firmamento, "hizo" los astros, "hizo" los animales. Es el verbo de la manufactura divina. Cuando se traslada al mundo humano, su campo de significado incluye: fabricar, labrar, construir, ejecutar, manufacturar, gestionar, administrar, emprender. No hay pasividad posible en laasot. Quien laasot está en movimiento, está produciendo, está transformando la realidad con sus manos o con su mente.
Esto tiene consecuencias teológicas enormes. El versículo no dice que Dios dé riquezas; dice que Dios da la capacidad (koach) para que el ser humano las haga (laasot). La acción pertenece al hombre. La materia prima pertenece a Dios. Es una división del trabajo con implicaciones éticas muy precisas.
חָיִל — Jayil: La palabra más traicionada por las traducciones
Jayil es la palabra más malinterpretada del versículo, y probablemente la más rica del Antiguo Testamento. Su campo semántico es extraordinariamente amplio: en unos contextos significa ejército o tropa en marcha; en otros, un hombre valiente; en Proverbios 31:10 describe a la mujer virtuosa (Eshet Jayil) cuya virtud no es decorativa sino productiva —administra, compra tierras, vende, cuida a su familia.
Jayil no significa "dinero". No es hon (הוֹן), que sería el término hebreo más directo para patrimonio o fortuna. Jayil apunta a un bienestar construido, a una solidez integral que incluye sustancia económica, posición social respetable, reputación de persona de palabra y estructura familiar estable. Es más cercano a lo que los romanos llamarían virtus —virtud en el sentido original de fuerza y excelencia— que al concepto moderno de riqueza como saldo bancario.
"Él es quien te da la aptitud [física, mental y creativa] para construir valor sólido [bienestar, sustancia y excelencia integral]."
II. La Voz de los Sabios: El Talmud y la Tradición Rabínica
El judaísmo rabínico no dejó este versículo sin comentario. Desde los Tannaítas hasta los grandes medievales, los sabios entendieron Deuteronomio 8:18 como el texto fundacional de la ética del trabajo.
El concepto de Hishtadlut: El esfuerzo como obligación sagrada
El Talmud (tratado Berajot, 35b) plantea la aparente contradicción entre confiar en Dios para el sustento y trabajar activamente. La respuesta que prevalece entre los intérpretes clásicos es el principio de hishtadlut (השתדלות): el esfuerzo humano deliberado y comprometido. Dios no bendice manos vacías ni recipientes vacíos. La bendición desciende sobre la acción que ya está en marcha.
El Midrash (Bereshit Rabbá) ilustra esto con la parábola del sembrador: la lluvia divina que fertiliza la tierra es inútil si el labrador no ha removido el suelo. Koach es la lluvia; laasot es la labranza; jayil es la cosecha.
Rashi y la humildad del éxito
Rabbi Shlomo Yitzhaki, conocido como Rashi (siglo XI), el comentarista más leído de la Torá, fijó su atención no en la promesa de riqueza sino en la advertencia que la precede: "No digas en tu corazón: mi poder y la fuerza de mi brazo me han traído esta riqueza" (v.17). Para Rashi, el versículo 18 es la corrección terapéutica al orgullo que el éxito material suele producir. Reconocer que la capacidad viene de Dios no es una fórmula religiosa vacía; es el antídoto psicológico contra la soberbia que destruye a los emprendedores exitosos.
Nahmánides y el préstamo de la inteligencia
Moshé ben Nahmán, el Rambán (siglo XIII), añade una capa filosófica al análisis. Argumenta que koach en este versículo incluye específicamente el sekhel (שֵׂכֶל), la razón o inteligencia práctica. El intelecto con el que el comerciante diseña su estrategia, el artesano perfecciona su técnica o el agricultor anticipa las estaciones —todo eso es un préstamo divino, no una posesión propia. Esta lectura tiene consecuencias éticas: quien entiende que su inteligencia es prestada no puede negar su responsabilidad hacia quienes no la tienen.
El Talmud sobre el trabajo como acto de santidad
En el tratado Avot de-Rabbi Natan (cap. 11), los sabios enseñan: "Ama el trabajo". Y en el Talmud Babilónico (Kiddushin 29a), se establece que el padre tiene la obligación de enseñar a su hijo un oficio —porque quien no aprende a producir aprende, inevitablemente, a robar. El trabajo no es una maldición post-Edénica en el pensamiento rabínico; es una extensión de la actividad creativa de Dios, delegada al ser humano.
III. El Espejo Europeo: Análisis Sintáctico y Cultural por Idioma
El viaje por los grandes idiomas europeos no es un ejercicio de coleccionismo lingüístico. Cada idioma resolvió el problema de koach-laasot-jayil con sus propias herramientas gramaticales, y cada solución revela tanto del idioma como del texto. Lo que sigue no son resúmenes; es una disección de cómo cada lengua pensó el problema.
Inglés: De Power a Ability — El giro semántico que lo cambió todo
Las versiones inglesas de los siglos XVII al XXI muestran una evolución fascinante que refleja los cambios culturales del mundo anglosajón.
King James Version (1611):
"But thou shalt remember the LORD thy God: for it is he that giveth thee power to get wealth..."
La KJV elige power para koach y get para laasot. La elección de power en inglés del siglo XVII tiene resonancias monárquicas y feudales: el poder es algo que el rey otorga a sus súbditos, una licencia o una autoridad concedida desde arriba. Get, por su parte, es un verbo anglosajón antiguo que implica conseguir, alcanzar, obtener —con esfuerzo, pero con una cierta pasividad en el proceso.
English Standard Version (2001):
"for it is he who gives you power to get wealth..."
La ESV, heredera directa de la tradición de la KJV pero con criterios de exactitud textual más estrictos, mantiene la misma estructura. Sin embargo, los comentarios de la ESV aclaran explícitamente que power aquí debe entenderse como ability en el sentido moderno.
New International Version (1978, revisada 2011):
"for it is he who gives you the ability to produce wealth..."
Este es el giro decisivo. La NIV abandona power por ability —capacidad, habilidad, talento específico— y abandona get por produce —producir, manufacturar, generar valor. El cambio no es estético; es teológico y económico. Produce es el verbo del capitalismo productivo: no se obtiene riqueza pasivamente, se fabrica activamente. La NIV refleja la mentalidad de la clase media protestante anglosajona del siglo XX: Dios te da el talento; tú usas ese talento para producir.
Sintácticamente, la frase de la NIV tiene una arquitectura muy limpia: he [sujeto divino] + gives [verbo de donación] + you [receptor humano] + the ability [objeto: capacidad/talento] + to produce [infinitivo de acción] + wealth [resultado final]. Esta cadena sujeto-verbo-objeto no deja ambigüedad: Dios dona, el hombre actúa, la riqueza es el producto.
New Living Translation (1996, revisada 2015):
"He is the one who gives you power to be successful..."
La NLT hace el movimiento más audaz: reemplaza wealth por successful (exitoso). Los traductores entendieron que jayil en hebreo bíblico apunta a una condición integral de vida lograda —y que en el inglés contemporáneo, success captura ese sentido más amplio mejor que wealth, que el lector moderno reduce automáticamente al dinero.
Alemán: Lutero no dijo "riquezas" — y no fue un accidente
El alemán tiene la ventaja histórica de ser el idioma en que la Reforma Protestante reconfiguró la teología cristiana occidental. Martín Lutero fue también el artesano más importante de la lengua alemana moderna; sus elecciones de traducción no eran solo lingüísticas, eran teológicas y pastorales.
Lutherbibel (1545, revisada 1984 y 2017):
"Sondern gedenke an den HERRN, deinen Gott; denn er ist's, der dir Kräfte gibt, solch mächtige Taten zu tun..."
La decisión de Lutero es sorprendente y deliberada. Donde el hebreo dice jayil (riqueza/valor/sustancia), Lutero escribe mächtige Taten — grandes hazañas, obras poderosas. No hay rastro de la palabra dinero ni riqueza en la traducción luterana.
¿Por qué? Porque Lutero estaba combatiendo simultáneamente el catolicismo medieval y la teología de la prosperidad avant la lettre. Para él, Dios no promete acumulación de oro; promete la vitalidad necesaria para realizar obras de impacto. Kräfte (plural de Kraft: fuerza, vigor, potencia física e intelectual) subraya la dimensión corporal y mental del don divino. Mächtige Taten eleva el resultado al plano de la acción histórica y comunitaria.
Sintácticamente, Lutero construye la frase con una estructura subordinada característica del alemán clásico: er ist's [es él] + der dir [quien te] + Kräfte gibt [da fuerzas] + solch mächtige Taten zu tun [para hacer tales obras poderosas]. El infinitivo zu tun (hacer, actuar) al final de la frase, como es típico del alemán, pone el peso prosódico y semántico en la acción.
Elberfelder Bibel (1871, revisada 2006):
"...denn er ist es, der dir die Kraft gibt, Reichtum zu erwerben..."
La Elberfelder es la versión que los exegetas alemanes consideran la más literalmente exacta. Aquí Kraft (singular, energía, aptitud, capacidad) traduce koach con gran precisión. Pero lo más relevante es la elección del verbo para laasot: erwerben.
Erwerben es un verbo de una riqueza semántica enorme en alemán. Significa: adquirir mediante esfuerzo legítimo, ganar a través de un proceso, conquistar en el sentido de obtener por mérito, cosechar lo que se sembró. No tiene nada de gratuito ni pasivo. En el mundo jurídico y económico alemán, erwerben se usa para hablar de la adquisición legal de una propiedad, de obtener un título académico, de ganar un cliente. Es la riqueza que se cosecha, no la que se recibe.
Hoffnung für Alle (versión contemporánea popular):
"...denn er gibt euch die Kraft, Wohlstand zu erlangen..."
La traducción contemporánea alemana opta por Wohlstand en lugar de Reichtum. Esta diferencia es sutil pero profunda. Reichtum apunta a la riqueza como acumulación cuantitativa; Wohlstand apunta al bienestar como condición cualitativa de vida: estabilidad económica, salud, dignidad, prosperidad social. El Wohlstand es el estado del que vive bien, no necesariamente del que tiene mucho.
La Tradición Reformada Suiza: La Ética del Éxito como Vocación
Suiza aporta al análisis una perspectiva teológica sin equivalente: la Reforma de Zurich, liderada por Ulrico Zuinglio y completada por Juan Calvino en Ginebra, produjo una ética laboral que se convirtió en el motor cultural del capitalismo protestante.
Zürcher Bibel (1531 original, revisada 2007):
"...denn er ist es, der dir die Kraft gibt, erfolgreich zu sein..."
La Biblia de Zúrich —heredera directa de Zuinglio, contemporánea de Lutero y anterior a la primera Biblia completa luterana— opta por erfolgreich zu sein: ser exitoso, tener éxito, prosperar de forma eficiente. Erfolg (éxito) en alemán suizo no tiene la connotación superficial que a veces tiene en el español contemporáneo. Viene de erfolgen (seguirse, resultar, producirse como consecuencia lógica): el éxito es lo que se sigue naturalmente de haber trabajado bien, de haber sido disciplinado y eficiente.
Para los reformadores suizos, esta traducción tenía implicaciones prácticas inmediatas. Calvino, en sus Institutos de la Religión Cristiana y en sus comentarios bíblicos, enseñó que la prosperidad material podía ser una señal —nunca una garantía automática— de que una persona estaba usando bien los talentos que Dios le confió. De aquí proviene, en parte, la famosa ética protestante que Max Weber analizaría siglos después: el éxito económico como resultado del cumplimiento fiel de una vocación (Beruf), no como fin en sí mismo.
La teología suiza de Deuteronomio 8:18 explica también por qué la banca, la relojería y la industria de precisión suizas desarrollaron una reputación tan particular: no era solo cultura empírica, era también una convicción teológica de que el trabajo excelente, la administración escrupulosa y el ahorro disciplinado eran actos de fidelidad a Dios.
Francés: La Faculté de Crear Recursos — La Mente como don divino
El francés es el idioma que más lejos llevó la traducción de koach hacia el plano intelectual y creativo, separándose de la idea de fuerza bruta para acercarse a la idea de talento cultivado.
Louis Segond (1910):
"...car c'est lui qui te donne de la force pour les acquérir..."
La versión Louis Segond, la más influyente del protestantismo francófono, traduce koach como force y laasot jayil como acquérir (adquirir). El verbo acquérir en francés jurídico y filosófico tiene una historia precisa: se refiere a la adquisición legítima de bienes, derechos o conocimientos. En el Código Civil napoleónico, acquérir es el término técnico para la adquisición legal de propiedad. La riqueza que se acquiert es la que se gana, se compra, se hereda o se construye dentro del marco de la ley y la ética.
Bible de Jérusalem (1956, revisada 1998):
"...car c'est lui qui te donne la force d'acquérir de la puissance..."
La Biblia de Jerusalén, referencia exegética del catolicismo mundial, hace una elección audaz: traduce jayil no como riqueza sino como puissance (poder, solidez, influencia). Esta decisión refleja la comprensión más amplia del campo semántico de jayil que encontramos en el hebreo: no es únicamente dinero, es posición, es influencia legítima, es la capacidad de generar cambios en la comunidad. Los jesuitas y dominicos que trabajaron en esta traducción entendieron que el bienestar bíblico tiene dimensiones sociales y políticas, no solo financieras.
La Bible du Semeur (versión contemporánea protestante):
"...car c'est lui qui vous donne la force de vous enrichir..."
El verbo reflexivo s'enrichir (enriquecerse a uno mismo) pone el énfasis en la agencia personal. No es Dios quien enriquece; es la persona la que se enriquece, usando la fuerza que Dios le dio. La gramática francesa del verbo pronominal coloca la responsabilidad de la acción en el sujeto humano de manera inconfundible.
Traducción de Zadoc Kahn (Gran Rabinato de Francia, 1899):
"...car c'est lui qui te donne la faculté de créer des ressources..."
Esta es, desde el punto de vista filológico, la traducción más hermosa y más exacta del versículo en cualquier idioma europeo. El Gran Rabino Zadoc Kahn, trabajando desde la tradición hermenéutica judía y con un conocimiento profundo del hebreo bíblico, tomó dos decisiones magistrales:
Primero, tradujo koach como faculté —no fuerza física, sino facultad intelectual, talento, capacidad cognitiva. En la filosofía francesa, faculté apunta a las potencias de la mente: la razón, la imaginación, la memoria, la capacidad de juicio. Dios no te da músculos; te da inteligencia.
Segundo, tradujo laasot jayil como créer des ressources —crear recursos. No adquirir, no obtener, no producir: crear. La elección del verbo créer transforma al ser humano de receptor pasivo en agente creativo. Donde antes no había nada, él genera algo. Es la extensión de la actividad creativa de Dios (bara en el Génesis) hacia el ámbito económico humano.
Sintácticamente, la frase de Kahn sigue el patrón lui [sujeto divino] + donne [verbo de donación] + faculté [capacidad intelectual] + de créer [infinitivo creativo] + des ressources [resultado indefinido y abierto]. El artículo partitivo des (unos, algunos) en des ressources es también significativo: no habla de "la riqueza" como concepto absoluto, sino de "recursos", en plural, específicos, concretos, generados en situaciones particulares.
Italiano: Benessere — Cuando la Iglesia eligió el bienestar sobre la riqueza
El italiano aporta al análisis la perspectiva del humanismo latino y de la teología social católica. El mundo intelectual italiano —con su tradición de derecho romano, filosofía escolástica y economía civil— resolvió el problema de jayil de una manera que revela mucho sobre sus propios valores culturales.
Nuova Diodati (traducción histórica protestante italiana):
"...perché è lui che ti dà la forza per acquistare ricchezze..."
Giovanni Diodati, el reformador ginebrino de origen italiano que produjo la primera Biblia protestante en italiano (1607), optó por acquistare (adquirir) y ricchezze (riquezas). La elección de acquistare sigue la misma lógica jurídica latina que encontramos en el francés acquérir: la riqueza es algo que se gana legítimamente mediante un proceso activo y ético. En el derecho romano y en el pensamiento jurídico italiano, el proceso de acquisto implica causa justa, esfuerzo personal y transacción lícita.
Bibbia CEI — Conferenza Episcopale Italiana (versión oficial católica, 2008):
"...poiché è lui che ti dà la forza di procurarti questo benessere..."
La decisión del episcopado italiano de traducir jayil como benessere (bienestar) es uno de los gestos traductorios más significativos de todo el comparativo europeo. Benessere en italiano no es un eufemismo de riqueza; es un concepto social y político propio: el estado de quien vive bien en todos los planos —económico, familiar, físico, relacional. Es el término que los economistas italianos usan para hablar del Estado del Bienestar (Stato del Benessere).
Al elegir benessere, la Iglesia italiana rechazó implícitamente la reducción de jayil al dinero y lo expandió hacia la prosperidad integral que sostiene a una familia y a una comunidad. Procurarti (procurarte a ti mismo, proveerte) mantiene la agencia personal: Dios da la fuerza; tú te provees el bienestar.
Parola del Signore — versione interconfessionale (traducción ecuménica contemporánea):
"...poiché è lui che vi dà la capacità di procurarvi i mezzi di sussistenza..."
Esta versión contemporánea, diseñada para ser leída por el mayor número posible de personas, lleva la traducción al terreno más concreto y cotidiano: mezzi di sussistenza (medios de subsistencia). No es riqueza; no es éxito; es lo necesario para vivir y sostener a los suyos. En el contexto histórico de Deuteronomio —el pueblo hebreo a punto de entrar a una tierra nueva, después de cuarenta años de desierto donde el maná caía del cielo— esta traducción tiene todo el sentido: Dios dice que en la tierra prometida ya no habrá maná. Habrá capacità (capacidad, talento) y habrá trabajo. Y si hay trabajo honesto y capacidad cultivada, habrá sustento.
Portugués: Produzir — La Capacidad como Herramienta, no como Magia
El portugués ofrece un contraste interesante entre sus versiones históricas y las modernas, que refleja la misma evolución que observamos en el inglés.
Almeida Revista e Atualizada (ARA) — versión histórica protestante:
"...antes, te lembrarás do Senhor, teu Deus, porque é ele o que te dá força para adquirires riquezas..."
La versión Almeida, que es en el mundo lusófono lo que la Reina Valera es en el mundo hispanohablante, elige força (fuerza) para koach y el verbo adquirir (adquirir) para laasot. La forma verbal utilizada —adquirires, segunda persona del singular del infinitivo pessoal— es una particularidad gramatical del portugués que no tiene equivalente en español ni en la mayoría de los idiomas europeos. El infinitivo personal portugués conjuga el infinitivo, lo que le da una precisión notable: no dice simplemente "para adquirir", sino "para que tú (específicamente) adquieras". La responsabilidad recae directamente en el oyente.
Nova Versão Internacional (NVI) — versión portuguesa contemporánea:
"...lembrem-se do Senhor, do seu Deus, pois é ele quem lhes dá a capacidade de produzir riqueza..."
La NVI portuguesa sigue el camino de su equivalente inglesa. Capacidade (capacidad, aptitud, talento) reemplaza a força (fuerza), y produzir (producir) reemplaza a adquirir. La diferencia entre adquirir y producir no es semántica menor: adquirir implica tomar algo que ya existe; producir implica generar algo que no existía. La NVI portuguesa elige el paradigma de la creación de valor sobre el paradigma de la acumulación.
IV. Síntesis: El Mapa Completo
Cuando se superponen todos los análisis —el hebreo original, el Talmud y las tradiciones europeas— emerge un mapa coherente y detallado que ninguna tradición aislada puede proveer por sí sola.
V. Conclusión: La Riqueza como Responsabilidad, no como Promesa Automática
Después de este recorrido, el mensaje de Deuteronomio 8:18 se vuelve más exigente, no más cómodo. No es una promesa de enriquecimiento automático para quien pronuncia las palabras correctas. Es una declaración sobre la naturaleza del proceso productivo humano y su fundamento en la provisión divina.
El hebreo koach —que el francés convierte en faculté, el alemán en Kraft y el italiano en capacità— es la dotación interior de inteligencia, salud y creatividad que precede a todo trabajo. El laasot —que el inglés convierte en produce, el suizo en erfolgreich sein y el portugués en produzir— es el esfuerzo humano que activa ese don. El jayil —que el alemán traduce como Wohlstand y el italiano como benessere— no es la riqueza del individuo orgulloso; es el bienestar del que ha trabajado bien, con ética, y que ahora tiene los medios para sostener a los suyos y servir a su comunidad.
El Talmud lo sabía. Los reformadores suizos lo aplicaron. Los traductores del Gran Rabinato francés lo formularon con precisión. El episcopado italiano lo expresó con claridad social. Y la tradición protestante anglosajona lo convirtió en el motor cultural de la economía moderna.
El texto no dice: "Pídele a Dios que te dé dinero."
Dice: "Dios ya te dio la mente y la fuerza. Ahora trabaja."