Escuché a alguien decir, casi con indignación y justicia poética: "La MLB es injusta con Luis Arráez… ese hombre es el Tony Gwynn de esta época." No fue una opinión más. Fue una de esas frases que se quedan dando vueltas. Porque cuando alguien invoca el nombre de Tony Gwynn para describir a un jugador activo, no está haciendo una simple comparación — está convocando un fantasma. Y los fantasmas del béisbol pesan. Lo que me pasó fue algo que probablemente le pasa a muchos: nunca vi a Gwynn en su mejor momento. No tengo memoria propia de verlo batear .370 como si fuera algo normal. Lo conozco por los números, por las historias, por ese tipo de reverencia silenciosa que tienen los que sí lo vieron. Así que esa frase me hizo detenerme y preguntar algo incómodo: ¿qué tan bueno era realmente Tony Gwynn? Y más importante aún: ¿es justo ponerlo en la misma oración que Luis Arráez? La tentación de la equivalencia La mente humana tiene una tendencia casi natural a buscar equiv...
Un rincón en medio del alborotado internet de siempre. Una voz en medio del bullicio normalizado.