El mismo día en que Jean-Jacques Dessalines proclamaba la independencia de Haití, el 1 de enero de 1804, el general francés Jean-Louis Ferrand tomaba posesión de la gobernación de Santo Domingo español, convirtiéndose en el último reducto militar francés en la parte oriental de la isla. Es una coincidencia de fechas casi simbólica: mientras una mitad de la isla se liberaba definitivamente de Francia, la otra mitad quedaba, durante cinco años más, bajo un nuevo experimento colonial francés que tenía ambiciones mucho mayores de las que terminó logrando.
Este artículo cubre ese período, conocido en la historiografía dominicana como la Era de Francia (1804-1809): qué planes tenía Ferrand, por qué fracasaron, y qué papel jugó la resistencia cultural de los criollos dominicanos en ese fracaso.
Quién era Ferrand y cómo llegó al poder
Jean-Louis Ferrand había llegado a la isla en 1801 como parte de la expedición del general Charles Leclerc, enviada por Napoleón para restaurar el dominio francés y la esclavitud en Saint-Domingue. Cuando esa expedición se vio al borde de la derrota total frente al llamado Ejército Indígena liderado por Dessalines, Ferrand tomó una decisión que lo distinguió del resto de las fuerzas francesas: en lugar de capitular, se retiró hacia el territorio vecino de Santo Domingo, que las propias tropas de Leclerc habían ocupado en 1802, y se atrincheró ahí.
Esa decisión preservó el estatus de Santo Domingo como colonia francesa incluso después de que Saint-Domingue declarara su independencia como el primer Imperio de Haití. De 1803 a 1808, Ferrand gobernó Santo Domingo, estableciendo un régimen paternalista que, como resultado de un decreto emitido por Napoleón, respetaba las costumbres y prácticas españolas, incluyendo las leyes existentes y la institución de la esclavitud.
Las ambiciones económicas de Ferrand: una segunda Saint-Domingue
Lo más revelador del gobierno de Ferrand no es la represión ni el control militar, aunque los hubo, sino la ambición económica que tenía detrás. Ferrand había concebido un programa de gobierno que él mismo consideraba muy beneficioso para los criollos dominicanos, consciente del estancamiento económico crónico que la colonia había sufrido bajo siglos de administración española.
Entre sus diversos proyectos figuraba la fundación de una nueva ciudad en la bahía de Samaná, a la que pensaba llamar Puerto Napoleón. Se propuso, además, promover el desarrollo de nuevas plantaciones de café, cacao, tabaco y azúcar con fines de exportación; es decir, intentaba replicar exactamente el modelo económico que había hecho de Saint-Domingue la colonia más rica del imperio francés, aplicándolo ahora al territorio que España nunca había logrado explotar de esa manera.
Esta ambición responde directamente a una pregunta que cualquiera podría hacerse al ver el patrón de desinterés español hacia Santo Domingo descrito en artículos anteriores de esta serie: ¿por qué Francia sí veía potencial ahí donde España nunca lo vio? La respuesta está en el conocimiento técnico y comercial acumulado. Francia ya sabía, por experiencia directa en la vecina Saint-Domingue, cómo construir una economía de plantación esclavista de altísima productividad. España, en cambio, jamás desarrolló ese modelo en su mitad de la isla, limitándose a la ganadería extensiva y el comercio de maderas preciosas.
La política de "mano respetuosa": mantener lo español
Ferrand fue consciente, desde el inicio de su gobierno, de que no podía gobernar Santo Domingo como si fuera una colonia francesa recién fundada. La sociedad criolla local llevaba casi tres siglos de identidad hispánica consolidada (idioma, religión católica, estructura social, costumbres) y forzar una asimilación cultural total habría sido, en la práctica, imposible sin generar una rebelión inmediata.
Por eso, entre las medidas adoptadas por Ferrand figuraba expresamente el mantenimiento de los símbolos hispánicos, mientras que el uso del idioma francés quedaba limitado, en gran medida, a los documentos oficiales de la administración. No intentó imponer el francés como lengua cotidiana ni desplazar las costumbres locales. Hubo, en este sentido, un grado de colaboración entre los colonos españoles y los franceses, y Ferrand evitó deliberadamente ser excesivamente autoritario, precisamente para prevenir el estallido de una revuelta que su guarnición militar, relativamente reducida, no habría podido contener.
El problema de fondo: faltaba lo más básico para el modelo de plantación
A pesar de las buenas intenciones administrativas de Ferrand, su proyecto económico chocó con un obstáculo estructural insuperable: la falta de mano de obra esclava necesaria para sostener una economía de plantación a la escala de Saint-Domingue. Al ser restablecida la esclavitud en julio de 1802 por el general Kerverseau, antecesor de Ferrand en el mando del territorio, la administración francesa intentó montar una economía esclavista, pero la escasez de esclavizados disponibles era crónica.
Ferrand recurrió entonces a la importación directa de personas esclavizadas, e incluso, en un episodio particularmente oscuro de este periodo, al secuestro de personas libres provenientes de Haití, que eran reesclavizadas en territorio dominicano. Esta práctica, además de su evidente gravedad moral, revela la magnitud del problema: Francia no contaba en Santo Domingo con la infraestructura demográfica que sí tenía en su antigua colonia occidental.
El miedo a Haití como freno a la inversión
Otro factor que socavó el proyecto de Ferrand fue el miedo persistente entre la población a nuevas incursiones haitianas. El recuerdo de las atrocidades cometidas durante los años de guerra reciente, sumado al temor de que Haití, ya consolidada como "tierra libre" donde la esclavitud no existía, pudiera invadir nuevamente el territorio o servir de refugio para esclavizados fugitivos, generó un clima de inestabilidad que ahuyentaba precisamente el tipo de inversión y estabilidad demográfica que el proyecto de Ferrand necesitaba.
Como resultado, mucha gente optó por emigrar hacia Puerto Rico, Cuba o Venezuela en busca de mejores horizontes, en lugar de quedarse a participar del nuevo proyecto económico francés. Ferrand intentaba construir una economía de plantación mientras la población productiva se le escapaba hacia otras colonias españolas que ofrecían mayor seguridad y mayor desarrollo económico.
Contradicciones internas y el peso de la guerra europea
A las dificultades demográficas y de seguridad se sumaron contradicciones dentro del propio bando francés. Hubo tensiones entre los hateros franceses que se dedicaban a explotar la agricultura con mano de obra esclava y las restricciones impuestas por el propio Ferrand, quien había prohibido mediante decreto todo trato comercial con los haitianos, una medida diseñada para aislar económicamente a Haití, pero que también limitaba las oportunidades comerciales de los propios colonos bajo su mando.
Y a partir de 1808, el contexto geopolítico cambió radicalmente: Francia, bajo Napoleón, invadió y ocupó España. Esa decisión, tomada en Europa sin ninguna consideración por sus consecuencias en el Caribe, tendría un efecto devastador inmediato sobre la posición de Ferrand en Santo Domingo, como veremos más adelante en esta serie.
Un breve período de relativa estabilidad
Es justo señalar que, entre 1805 y 1807, una vez desaparecido el peligro de nuevas incursiones haitianas inmediatas (Dessalines fue asesinado en 1806, sumiendo a Haití en sus propios conflictos internos que dividieron al país entre una república en el sur y una monarquía en el norte), Ferrand sí logró cierta estabilización administrativa y económica. Llegó a sentirse, hacia 1805, lo suficientemente seguro como para considerar incluso una futura invasión hacia la parte occidental de la isla, con el propósito de reconquistarla y restablecer ahí también el sistema esclavista, aunque ese plan nunca llegó a ejecutarse de manera significativa.
El final abrupto: la invasión napoleónica a España
El relativo equilibrio que Ferrand había logrado se rompió por completo a comienzos de 1808, cuando Napoleón Bonaparte invadió y ocupó España, colocando a su hermano José Bonaparte en el trono español. Para los criollos dominicanos, que como vimos habían mantenido durante todo este periodo una identidad hispánica profundamente arraigada a pesar de vivir bajo administración francesa, esta noticia resultó intolerable. No solo vivían bajo gobierno francés en su propio territorio; ahora hasta la propia metrópoli española de la que se sentían parte caía bajo control napoleónico.
Este fue el detonante final que llevaría a la rebelión conocida como "La Reconquista", que el siguiente artículo de esta serie desarrolla en detalle, incluyendo la derrota y muerte del propio Ferrand.
La lección de fondo de la Era de Francia
Lo que este período demuestra, con bastante claridad, es que el fracaso de Francia en Santo Domingo no fue simplemente una cuestión de mala suerte militar o de recursos insuficientes. Fue, sobre todo, un fracaso de asimilación cultural. Ferrand entendió esto desde el principio, por eso mantuvo los símbolos hispánicos y evitó imponer el francés como lengua cotidiana, pero ni siquiera esa estrategia de mano respetuosa fue suficiente para construir una lealtad duradera hacia el proyecto francés entre la población criolla.
Cuando llegó el momento de la verdad, con la invasión a España en 1808, esa identidad hispánica latente, nunca realmente disuelta, resurgió con fuerza suficiente para levantarse en armas contra el gobierno francés que la había tolerado, pero nunca logrado transformar.
Lo que viene
El quinto artículo de esta serie narra el desenlace de la Era de Francia: el levantamiento liderado por Juan Sánchez Ramírez, la decisiva Batalla de Palo Hincado, la muerte de Ferrand, y el inicio de un nuevo período bajo dominio español que la historia conoce como "La España Boba".
Referencias
- Jean-Louis Ferrand, artículo de referencia biográfica (Wikipedia), sobre su trayectoria militar, su llegada a Santo Domingo en 1803 y su gobierno entre 1803 y 1808.
- Una encrucijada incierta. Independentismo, anexionismo y abolición de la esclavitud en Santo Domingo, 1809-1821: sobre las políticas de Ferrand respecto al estatus jurídico de la población dominicana y su intento de readecuar normativas inspiradas en el Code Noir francés.
- La huella de Francia en Santo Domingo (1803-1809), Parte 1 (Hoy.com.do): sobre el programa de gobierno de Ferrand, el proyecto de Puerto Napoleón en Samaná, y el plan de desarrollo de plantaciones de café, cacao, tabaco y azúcar.
- Portafolio de Historia Dominicana, Reforzamiento de la esclavitud y política económica de Ferrand: sobre el mantenimiento de los símbolos hispánicos, el uso del francés limitado a documentos oficiales, y el decreto de prohibición de comercio con haitianos.
- Una encrucijada incierta... (citado arriba): sobre la escasez de mano de obra esclava y el recurso a la importación y el secuestro de personas libres haitianas para su reesclavización.
- El fin de la Era de Francia y la Reconquista de Santo Domingo, Parte 2 (El Día): sobre la emigración de población hacia Puerto Rico, Cuba y Venezuela por temor a Haití, el asesinato de Dessalines en 1806, y los planes de Ferrand de invadir la parte occidental de la isla.