Hace unos días, mientras escuchaba Lady I Love You , de O’Bryan, me dio curiosidad explorar otros trabajos de este cantante estadounidense que conocía principalmente por sus baladas románticas. Me llevé una pequeña sorpresa: sus álbumes de los años ochenta estaban llenos de ritmos bailables, funk, sintetizadores y canciones bastante alejadas de la imagen de baladista que yo había construido de él. No es que desconociera esa variedad musical dentro del R&B. Llevo muchos años escuchando música afroamericana. Lo curioso fue descubrir un patrón que siempre había tenido delante y al que, por alguna razón, no había prestado suficiente atención. O’Bryan no era simplemente un cantante romántico que ocasionalmente grababa canciones rápidas. Era un intérprete de R&B y funk que podía desplazarse entre ambos mundos sin que su identidad musical resultara contradictoria. Aquello me llevó a pensar en otros artistas de su generación y, naturalmente, en Michael Jackson. Basta escucha...
Un rincón en medio del alborotado internet de siempre. Una voz en medio del bullicio normalizado.