[ANÁLISIS CULTURAL] La fe como arquitectura invisible: por qué los grandes de la Fantasía Moderna eran cristianos
Hay una coincidencia que no es coincidencia. Tolkien , Lewis , Chesterton —y si sumamos a Rowling con sus ecos de sacrificio y resurrección— comparten algo más que el género: comparten una cosmovisión . El cristianismo no aparece en sus obras como doctrina explícita, sino como estructura profunda. Como los cimientos de una casa que nadie ve pero que sostienen todo. La fantasía como lenguaje de lo indecible Estos autores no escribían fantasía para escapar del mundo. Escribían fantasía para decir lo que el realismo no puede decir sin empobrecerlo. El bien y el mal, en sus mundos, no son categorías grises sujetas a interpretación. Son realidades con peso propio. El sacrificio no es un recurso dramático: tiene consecuencias metafísicas reales. Y el mal —esto es profundamente agustiniano— nunca crea. Solo parasita, corrompe, imita. Sauron no inventa: deforma. La Bruja Blanca no genera vida: congela lo que ya existe. Tolkien y el mito como eco Tolkien sostenía una idea teológicamen...