Ir al contenido principal

[MÚSICA] Dalvin la Melodia: Puerto Rico, Un Tatuaje y Una Carrera que Despega

Dalvin La Melodía, Puerto Rico y el extraño problema de triunfar con una música que en casa conocemos demasiado bien

El tatuaje, los conciertos agotados, Molusco, Romeo Santos y una pregunta mucho más interesante que el pleito de las redes: ¿por qué un joven bachatero puede parecer extraordinario en Puerto Rico y, al mismo tiempo, perfectamente reconocible para un oído dominicano?


Con relacion a este caso, debo confesar que hace rato, esto dejó de ser simplemente la de un muchacho dominicano triunfando en Puerto Rico. Dalvin La Melodía ha conseguido algo objetivamente extraordinario: seis funciones completamente vendidas en el Coca-Cola Music Hall de Puerto Rico, una respuesta de público que sorprendió incluso a su propio equipo y que terminó convirtiéndolo en el artista con más presentaciones realizadas allí dentro de una misma serie. Incluso después ha venido un salto todavía mayor: el anuncio de La Otra en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot y una demanda que llevó la oferta hasta siete funciones.

Hasta ahí no había controversia. Había éxito. Entonces apareció un tatuaje.

Dalvin decidió llevar en uno de sus brazos símbolos vinculados con Puerto Rico -entre ellos su bandera y referencias a El Morro- como expresión de agradecimiento a un mercado que había producido un antes y un después en su carrera. Una parte del debate dominicano preguntó por qué un cantante nacido en República Dominicana, intérprete además de un género profundamente asociado con la identidad nacional, daba semejante espacio en su piel a otra bandera. El gesto personal se convirtió rápidamente en otra cosa: una discusión sobre nacionalidad, gratitud, propiedad cultural, reconocimiento artístico y hasta sobre quién quiere más a la bachata.

Un tatuaje terminó cargando con demasiadas cosas

Conviene empezar desmontando una parte del ruido.

El tatuaje que comenzó a circular en redes no constituía necesariamente una declaración de desplazamiento de su identidad dominicana. Dalvin explicó posteriormente que la pieza todavía estaba en proceso y que su intención era representar dos espacios decisivos de su trayectoria: República Dominicana, donde creció, y Puerto Rico, donde su carrera experimentó una transformación extraordinaria. Pero las redes sociales rara vez esperan a que termine una segunda sesión de tatuaje.

El asunto adquirió rápidamente la estructura tradicional de nuestras discusiones caribeñas. Algunos dominicanos interpretaron el gesto como una gratitud desproporcionada. Desde Puerto Rico aparecieron respuestas defendiendo al artista y recordando la magnitud del respaldo que había recibido en la isla. Después aparecieron dominicanos defendiendo la procedencia de la bachata y puertorriqueños recordando la histórica circulación de la música dominicana por su mercado. De pronto, un brazo de un muchacho de 23 años cargaba simbólicamente con setenta años de intercambios culturales entre dos islas.

Romeo Santos intervino públicamente en el debate pidiendo respaldo para Dalvin y rechazando que su éxito se convierta en una competencia entre República Dominicana y Puerto Rico.

Romeo dijo algo importante, pero que merece una precisión

La intervención de Romeo Santos fue probablemente la más útil entre las que produjo toda la controversia. Su llamado esencial fue a dejar de convertir el crecimiento de Dalvin en una disputa entre dos países y a respaldar a un joven que, según sus palabras, se ha ganado lo que está viviendo. Y tiene razón. Pero apoyar a Dalvin no significa que todos los públicos estén obligados a experimentarlo del mismo modo. Ahí se encuentra, a mi juicio, la dimensión cultural más interesante de esta historia.

Puerto Rico puede estar viviendo a Dalvin La Melodía como una revelación mientras República Dominicana lo escucha como un joven muy talentoso dentro de una tradición que conoce de memoria. Las dos cosas pueden ser ciertas simultáneamente.

El problema de pertenecer a una tradición demasiado abundante

Para comprender la reacción dominicana hay que recordar algo elemental: en República Dominicana la bachata no llegó ayer. Tampoco comenzó con Romeo Santos, ni siquiera comenzó con la generación que convirtió la guitarra eléctrica en el gran idioma comercial del género durante los años noventa. Su historia viene de mucho antes, desde los años de marginalidad social y mediática en que aquella música de guitarra, bolero, dolor, cantina y desamor era todavía despreciada por sectores importantes de la sociedad dominicana.

La UNESCO, al inscribir en 2019 la música y el baile de la bachata dominicana en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la describió precisamente como una expresión nacida de la combinación del bolero rítmico con otros géneros afroantillanos, profundamente integrada a la vida comunitaria dominicana y caracterizada por la expresión visceral del amor, la pasión y la nostalgia.

Cuando Antony Santos lanzó Voy pa'llá en 1991, la bachata entró definitivamente en una nueva etapa comercial. Aquella generación construyó una escuela gigantesca: Luis Vargas, Antony Santos, Raulín Rodríguez, Joe Veras, Teodoro Reyes, Frank Reyes, El Chaval de la Bachata, Zacarías Ferreira, Elvis Martínez y muchos otros. No se trata de elaborar aquí una genealogía exhaustiva. Lo importante es comprender qué significa eso para el oído nacional.

Un dominicano adulto que ha convivido con la bachata desde comienzos de los noventa dispone ya de más de tres décadas de referencias comerciales inmediatas. Ha oído centenares de voces, requintos, arreglos, maneras de frasear el dolor, formas de arrastrar una palabra, gritos, silencios, lamentos y modulaciones. Por eso Dalvin puede impresionarnos sin necesariamente desconcertarnos.

Dalvin no suena como una ruptura y eso no es un defecto

Una escucha de Dalvin permite reconocer precisamente aquello que Puerto Rico parece haber abrazado con tanto entusiasmo: una voz con buen registro, capacidad interpretativa, dramatismo, una fuerte inclinación hacia el amargue y una manera de habitar emocionalmente la canción. Para el oído dominicano hay elementos familiares. En determinadas inflexiones incluso puede recordarnos la tradición interpretativa de artistas como El Chaval de la Bachata: la voz que no se limita a colocar las notas sino que parece sufrirlas. De hecho, hay videos viejos de cuando el no era cantante reconociendo admiración e inspiración en su estilo de hacer bachata

Y eso importa. Porque quizá la particularidad de Dalvin no consiste en haber inventado una nueva bachata sino en conseguir que una generación joven vuelva a experimentar como contemporáneo un lenguaje sentimental que lleva décadas viviendo entre nosotros.

"Mi Reina": el punto de entrada

Mi Reina permite entender bien el fenómeno. No necesita desmontar la gramática de la bachata para funcionar. Guitarra, melodía sentimental, declaración amorosa directa y una interpretación intensamente emocional hacen casi todo el trabajo. El video oficial ha superado ampliamente las decenas de millones de reproducciones. No estamos, por tanto, ante un éxito inventado por una polémica de redes: Dalvin había desarrollado ya una audiencia considerable antes de que alguien comenzara a discutir sobre su brazo.

"Chiquilla Bonita": apropiarse de una melodía conocida

Su interpretación de Chiquilla Bonita, composición conocida de Marco Antonio Solís, muestra otro elemento de la vieja tradición bachatera: tomar una canción romántica perteneciente a otro universo y hacerla pasar por la guitarra, el güiro y el fraseo dominicano hasta convertirla en otra experiencia. También aquí la novedad no está necesariamente en destruir la tradición sino en demostrar que todavía puede producir repertorio popular.

Aventura sí representó otra clase de anomalía

Por eso comparar el surgimiento de Dalvin con el de Aventura ayuda a entender la diferencia. Cuando Los Tinellers y posteriormente Aventura comenzaron a formular su propuesta entre finales de los años noventa y comienzos del nuevo siglo, su intervención estética sí resultaba extraña dentro de determinados parámetros de la bachata de entonces. Había R&B, hip hop, Spanglish, una estética juvenil neoyorquina, otra relación con el pop, otras voces y otro sentido de la producción.

Investigaciones sobre la música dominicana en Estados Unidos han descrito precisamente el nacimiento de aquella bachata urbana como la combinación de la estructura tradicional dominicana con R&B, hip hop, inglés, español y la experiencia cultural de los jóvenes dominicanos de segunda generación en Nueva York. Aventura no simplemente hacía bien algo que el país conocía. Ayudaba a reorganizarlo.

Dalvin parece estar haciendo otra cosa. No parece decirle a su generación: «voy a transformar radicalmente la bachata para que puedan escucharla». Parece decirle: «todavía pueden sentir esto». Y resulta que Puerto Rico respondió: sí.

Seis noches que cambiaron la escala del fenómeno

Los días 10, 11, 13, 14, 15 y 19 de septiembre de 2026 Dalvin presentó seis funciones en el Coca-Cola Music Hall. Todas estuvieron vendidas. La prensa puertorriqueña describió un público capaz de cantar el repertorio desde el comienzo hasta el final. Durante las distintas noches participaron artistas como Farruko, Melina León, Ken-Y, El Blachy, Gisselle, Randy e iZaak. El dato más interesante quizá sea otro: antes de conocer la dimensión de su convocatoria, el propio entorno de Dalvin llegó a imaginar una presentación mucho menor, incluso de discoteca. Puerto Rico les informó que estaban trabajando con otra escala.

Entonces llegó Molusco

Jorge Pabón, Molusco, convirtió una discusión dispersa de redes en una conversación mediática mucho más visible. Desde Puerto Rico cuestionó las críticas dirigidas contra Dalvin y defendió algo bastante elemental: el artista tiene derecho a decidir qué coloca sobre su propio cuerpo y a agradecer de la manera que entienda pertinente a un mercado que ha transformado su carrera. Molusco también hizo una precisión necesaria: los comentarios más agresivos no podían atribuirse a República Dominicana entera. Sin embargo, el propio debate terminó formulando una pregunta reveladora: ¿está Puerto Rico intentando apropiarse de la bachata? La pregunta probablemente diga más sobre la temperatura de las redes que sobre la realidad cultural.

Puerto Rico no necesita apropiarse de la bachata para amarla. Y República Dominicana tampoco pierde propiedad cultural porque otro mercado la consuma con una intensidad inesperada. La historia de la música caribeña está construida precisamente sobre circulación, préstamo, adaptación y entusiasmo transnacional. Puerto Rico y República Dominicana llevan demasiadas décadas intercambiando salsa, merengue, bachata, reguetón, bolero, músicos, productores y públicos como para reducir toda esa historia a una discusión de comentarios.

¿Por qué Puerto Rico se vuelve loco y nosotros no necesariamente?

Aquí aparece la pregunta que me interesa. Para un joven puertorriqueño cuya experiencia musical contemporánea puede estar mucho más marcada por el reguetón, el trap latino y el pop urbano, encontrarse con un artista de 23 años cantando bachata con guitarra, amargue, romanticismo directo y una interpretación dramática puede producir una auténtica sensación de descubrimiento. Para un dominicano, exactamente los mismos elementos activan otra memoria.

«Eso lo conozco». «Ese fraseo me recuerda a…» «Ese dolor ya lo escuché en otra generación». «Canta muy bien». «Vamos a ver hasta dónde llega».

No es necesariamente desprecio. Puede ser abundancia. República Dominicana ha producido tantos bachateros, tantas escuelas y tantas variaciones internas del género que nuestra vara de comparación es inevitablemente más pesada. Un nuevo bachatero no compite solamente con los jóvenes de 2026. En nuestra cabeza compite también con tres décadas de recuerdos. Esa es una posición cultural extraña: tener tanto de algo que lo extraordinario puede parecernos familiar.

Y entonces Luis Fonsi entra en la historia

Pocos días después de aquella serie de conciertos, Dalvin apareció precisamente junto a una de las figuras pop más reconocibles de Puerto Rico. Luis Fonsi incorporó al dominicano al remix de Me despido, una canción que ya había conseguido posiciones importantes en Argentina y Chile. Culturalmente el junte resulta casi demasiado perfecto para el momento: un artista puertorriqueño con casi tres décadas de trayectoria pop toma una canción en clave de bachata y llama al joven bachatero dominicano que Puerto Rico acaba de convertir en fenómeno. Ya no estamos ante una discusión de redes. Estamos viendo cómo funciona un mercado musical.

La colaboración tiene además una dimensión simbólica difícil de ignorar: durante unas semanas en que las redes discutían absurdamente qué isla quería más a quién, dos músicos de esas mismas islas estaban haciendo exactamente lo que la música caribeña ha hecho durante generaciones: trabajar juntos.

Apoyar no significa declarar una revolución

Hay finalmente una confusión que convendría evitar. Los dominicanos podemos celebrar a Dalvin, alegrarnos de que un muchacho joven encuentre espacio dentro de la bachata cuando buena parte de su generación creció aspirando a convertirse en artista urbano, desear que llene escenarios, que gane dinero, que viaje, que colabore con grandes artistas y que lleve la bachata a públicos que quizá no estaban escuchándola. Podemos incluso reconocer que Puerto Rico detectó tempranamente una dimensión comercial de su propuesta que nosotros no habíamos advertido.

Pero ninguna de esas cosas obliga al dominicano a declarar que jamás había escuchado algo semejante. Porque sí lo hemos escuchado. Hemos escuchado amargue, grandes voces, intérpretes dramáticos, guitarristas extraordinarios. Hemos visto generaciones enteras levantarse, competir, desaparecer y dejar clásicos. Esa memoria no constituye una deuda contra Dalvin. Constituye precisamente la tradición dentro de la cual él está intentando construir su propio lugar.

Tal vez ahí esté la verdadera importancia de Dalvin

Quizá dentro de veinte años descubramos que Dalvin La Melodía representó una transformación decisiva de la bachata. Quizá descubramos que fue uno de los grandes intérpretes de su generación sin necesidad de modificar radicalmente el género. Quizá su mayor contribución termine siendo otra: haber servido de puente para que una generación caribeña muy joven, formada durante la hegemonía de la música urbana, volviera a encontrar placer en una guitarra bachatera y en un hombre cantando como si realmente le hubieran roto el corazón. Todavía es demasiado pronto para saberlo.

Lo que sí sabemos es que seis noches agotadas en el Coca-Cola Music Hall, siete funciones anunciadas en el Coliseo de Puerto Rico, decenas de millones de reproducciones y una colaboración con Luis Fonsi ya constituyen hechos demasiado importantes para reducirlos al tamaño de un tatuaje. Y también sabemos algo más: si Puerto Rico encuentra extraordinario lo que República Dominicana reconoce como familiar, eso no necesariamente significa que uno de los dos esté equivocado.

Puede significar algo mucho más interesante:

que una cultura puede producir durante tanto tiempo un lenguaje musical extraordinario que termine considerándolo parte normal de su paisaje.

A veces hace falta que otro lo escuche desde afuera para recordarnos lo que tenemos. Y a veces también hace falta que nosotros, desde dentro, recordemos que reconocer el valor de lo nuestro no significa perder el derecho a distinguir entre continuidad y revolución.


Fuentes y lecturas: UNESCO, Música y baile de la bachata dominicana; El Nuevo Día; Diario Libre; El Día; Dominican Music in the United States.

Entradas más populares de este blog

[EDUCACIÓN] PISA 2025: si España se preocupa, nosotros tenemos aún más razones

Cuando España se alarma con PISA: una mirada desde las aulas dominicanas Educación · PISA 2025 · Reflexión docente Cuando España se alarma con PISA: una mirada desde las aulas dominicanas La caída española en comprensión lectora abre una pregunta incómoda para República Dominicana: ¿qué significa enseñar Lengua Española cuando una parte de nuestros estudiantes llega a secundaria con una deuda lectora acumulada? Esta mañana compartía en mis estados de WhatsApp varias informaciones relacionadas con los resultados más recientes del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, mejor conocido como PISA. La noticia procedía de España y, a primera vista, podía parecernos geográficamente distante. Sin embargo, mientras avanzaba en la lectura, la sensación era exactamente la contraria: cuanto más hablaban ellos de sus problemas, más fácil resultaba reconocer los nuestros. España acaba de registrar en PISA 2025 sus peores resultados ...

[HISTORIA] HILDEGART: La Leyenda de una Mente Prodigio cuyo experimento de una Madre enferma nos quitó

Historia · Cine · Pensamiento político Hildegart más allá de Aurora: el libro que me hizo descubrir a la persona detrás de la Virgen Roja El cine me presentó a una muchacha asesinada por la mujer que la había concebido como un proyecto. La lectura de ¿Se equivocó Marx...? me obligó a conocer algo mucho más incómodo y más interesante: a Hildegart pensando por sí misma. Por Junnior Calcaño Hildegart Rodríguez Carballeira (1914-1933), escritora, jurista, activista política y una de las voces jóvenes más singulares de la España republicana. El cine me presentó a Hildegart como víctima. Su libro me permitió conocerla como persona. En este ensayo La conocí muerta La muchacha que había entendido a medias ¿Se equivocó Marx? Los errores de Marx según Hildegart El obrero que Marx no vio Cuando Marx dejó de ser el verdadero adversario Una marxista mirando hacia el anarquismo Au...

[LITERATURA UNIVERSAL] La Biblia: un universo narrativo coherente que desafía nuestras expectativas literarias

El que no conoce la Biblia no conoce la literatura occidental. — Northrop Frye EN ESTE ENSAYO I El libro que todo el mundo dice haber leído II El malentendido más caro de la historia literaria III La metanarrativa: de la creación a la consumación IV El código secreto de la literatura occidental V La honestidad psicológica que ningún texto se ha atrevido a igualar VI Los géneros que nadie esperaba encontrar VII El lector que no puede permanecer indiferente VIII Reexaminar las expectativas literarias IX Una invitación que nadie hizo I El libro que todo el mundo dice haber leído Existe una categoría curiosa en la historia de la cultura: la del libro que funciona más como credencial que como experiencia. Son obras que se mencionan con familiaridad en conversaciones de sobremesa, que aparecen en listas de "los cien libros que debes leer antes de morir", que se citan de segunda mano con una soltura que intimida, y que sin embargo, si uno pregunta con calma y sin juicio, resul...

[REFLEXIÓN] La edad de mirar hacia los lados VII: El derecho al éxito… y también a no triunfar

El derecho al éxito… y también a no triunfar Serie · La edad de mirar hacia los lados · 07/07 El derecho al éxito… y también a no triunfar El contentamiento no es conformidad. Es aprender a habitar con dignidad la abundancia y la escasez, el logro y el tropiezo, sin pedir permiso para disfrutar cuando nos va bien ni convertir el fracaso en una condena cuando nos va mal. San Pablo en prisión , Rembrandt, 1627. Dominio público. La imagen resulta especialmente pertinente para Filipenses: el contentamiento del apóstol no nace de una vida cómoda, sino de una libertad interior aprendida en circunstancias adversas. En este artículo El permiso que nunca debimos pedir El derecho al éxito El derecho a no triunfar Pablo y el contentamiento aprendido El versículo que convertimos en eslogan Pensar también es hacer inventario Eclesiastés: disfrutar sin absolutizar La grama del vecino siempre parece más verde Una caja de herramientas para vivir Pero dejé una historia sin terminar ...

[CINE ESPAÑOL] El espectro en la penumbra: Evolución formal y desencanto existencial en el cine de Fernando Fernán Gómez

Fernando Fernán Gómez: del ritmo de la calle al vacío CINE ESPAÑOL · ANÁLISIS CRONOLÓGICO Fernando Fernán Gómez: del ritmo de la calle al vacío Un recorrido por la transformación de su cine: del vitalismo neorrealista de los años cincuenta al desencanto, la pausa y la poética de la derrota de su madurez. El viaje cronológico hacia el vacío Acercarse al cine español con fascinación militante es, tarde o temprano, tropezar con la silueta imponente, desgarbada y volcánica de Fernando Fernán Gómez. Sin embargo, cuando ese acercamiento abandona la dispersión del cinéfilo casual y se transforma en un riguroso estudio cronológico de su obra, el impacto es estratosférico. Lo que al principio parece la trayectoria sólida de un artesano de la pantalla se revela, bajo una mirada minuciosa, como uno de los experimentos de mutación filosófica y formal más fascinantes de la historia del cine europeo. Fernán Gómez, que siempre se reclamó a sí mismo con el humilde y noble oficio de «c...

[ANÁLISIS CULTURAL] El Resentimiento del Oprimido: Por Qué los Nuevos Ricos No Construyen Nada ni son Filántropos

El Resentimiento del Oprimido — Calcaño Los ricos de ahora son tan vulgares. No apadrinan arte, no tienen talento y no crean nada distinto a su basura; y además, nos muestran que son iguales a todos los demás: periqueros y borrachos. El mercado del influencer nos ha dado miserableza sobre todas las cosas. — 🏵️ (@_floresdefuego) August 19, 2026 Un análisis sobre élites, secularización y el fin del mecenazgo en la era del influencer Hay una diferencia fundamental entre el que nació con dinero y el que lo consiguió. No es solo una diferencia de origen: es una diferencia de psicología, de culpa, de deuda moral y de relación con el mundo que los rodea. Y esa diferencia, que alguna vez fue materia de salones filosóficos y tratados de sociología, hoy se debate en 280 caracteres en X. El intercambio que dio origen a este artículo es breve pero denso. Una usuaria, cuyo tuit engalana nuestra portada editorial, se queja de que los ricos de hoy son vulgares: no apadrinan a...

[CASO CLANCY] Robert Sapolsky, determinismo, libre albedrío, culpa y psicosis posparto

Robert Sapolsky y la culpa que él no cree que exista La neurociencia puede ayudarnos a comprender cómo una mente enferma llega hasta lo inconcebible. Otra cosa muy distinta es convertir esa explicación en una teoría según la cual nadie merece realmente culpa, castigo, mérito o recompensa. El caso Lindsay Clancy coloca ambas discusiones peligrosamente cerca. Caso Linsay Clancy. El biólogo y neurocientífico Robert Sapolsky, uno de los científicos y divulgadores más respetables de la actualidad, defiende en este video la perspectiva de la defensa y analiza en detalle las diferencias entre la depresión y la psicosis posparto. En el… — Roxana Kreimer (@RoxanaKreimer) September 11, 2026 La publicación de Roxana Kreimer conduce a una intervención particularmente interesante sobre el caso de Lindsay Clancy: la del biólogo y neurocientífico Robert Sapolsky. No se trata de una voz cualquiera. Sapolsky posee una larguísima trayectoria estudiando la relación entre cerebro, horm...

[REFLEXIÓN] La edad de mirar hacia los lados III: El reloj de los demás y la cronología que otros escribieron para nosotros

El reloj de los demás: quién decidió a qué edad debía ocurrir nuestra vida Serie · La edad de mirar hacia los lados · 03/07 El reloj de los demás: quién decidió a qué edad debía ocurrir nuestra vida Casa, carrera, matrimonio, hijos, estabilidad: muchas vidas se juzgan con un calendario que nadie recuerda haber firmado. El reloj sirve para medir horas; el problema empieza cuando lo usamos para medir el valor de una biografía. Ann Gene Buckley, Clock Face , c. 1936, CC0, vía Wikimedia Commons. En este artículo El calendario empieza en la infancia El “reloj social” La ficción de que todos empezamos igual No convertir las metas en acusaciones El reloj puede informar, no gobernar El calendario empieza en la infancia Cuando somos niños se nos pregunta qué queremos ser cuando seamos grandes y se acepta casi cualquier respuesta. Podemos querer ser astronautas, médicos, policías, científicos, futbolistas, maestros y cinco cosas más en el mismo año. La contradicción no preocupa porque to...

[MÚSICA] Más allá del blanqueamiento: una lectura distinta de Glory, Ivy Queen y De La Rose

Nota introductoria Como millennial cuya banda sonora incluye buena parte de estos éxitos- escuchados mientras estudiaba o trabajaba en oficios menores- podría partir únicamente de la memoria. Pero hacerlo sería caer en el mismo error que critico: tomar la experiencia personal como evidencia suficiente. Lo que me motiva es un artículo reciente que, a pesar de plantear preguntas legítimas, las responde con una simplicidad argumental que merece examinarse: escoge dos personas de generaciones distintas para concluir el supuesto blanqueamiento del reggaetón. El término, acuñado desde los estudios culturales y la teoría crítica de la raza, describe el proceso por el cual una expresión cultural de comunidades racializadas es despojada de sus marcadores de origen para volverse más comercializable ante audiencias e industrias dominantes. Ocurrió con el jazz, el rock and roll, el hip-hop. Puede rastrearse también en la música urbana latina. El problema no es el concepto. El problema es su a...

[EDUCACIÓN Y DERECHO] Lo que la Ley 74-25 (Nuevo Código Penal) dice y lo que no dice SOBRE LOS DOCENTES en el Sistema Educativo Dominicano 1/2

Una verificación artículo por artículo de la infografía que circula en grupos magisteriales Este artículo forma parte de una serie de dos entregas sobre la Ley 74-25 y su relación con el magisterio dominicano. En esta primera parte verificamos, artículo por artículo, las afirmaciones de una infografía que ha circulado ampliamente en grupos docentes y que atribuye al nuevo Código Penal un conjunto de sanciones contra educadores que, al contrastarlas con el texto real de la ley, resultan ser en su mayoría falsas o significativamente distorsionadas. En la segunda entrega abordaremos el otro lado de la misma ley: las protecciones concretas que el Código Penal ofrece al docente como servidor público, que son reales, verificables y que ninguna infografía viral se ha tomado la molestia de explicar. En los últimos días ha circulado con insistencia en grupos de WhatsApp del magisterio dominicano, en circulares informales entre docentes y en páginas de Facebook ligadas al mundo educativo, u...