Educación · PISA 2025 · Reflexión docente
Cuando España se alarma con PISA: una mirada desde las aulas dominicanas
La caída española en comprensión lectora abre una pregunta incómoda para República Dominicana: ¿qué significa enseñar Lengua Española cuando una parte de nuestros estudiantes llega a secundaria con una deuda lectora acumulada?
Esta mañana compartía en mis estados de WhatsApp varias informaciones relacionadas con los resultados más recientes del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, mejor conocido como PISA. La noticia procedía de España y, a primera vista, podía parecernos geográficamente distante. Sin embargo, mientras avanzaba en la lectura, la sensación era exactamente la contraria: cuanto más hablaban ellos de sus problemas, más fácil resultaba reconocer los nuestros.
España acaba de registrar en PISA 2025 sus peores resultados históricos en lectura, matemáticas y ciencias: 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias. En los tres casos queda por debajo de los promedios de la OCDE: 461, 463 y 482 puntos, respectivamente.
PISA 2025: tres realidades en una misma escala
Puntuación media por área. OCDE, España y República Dominicana.
Fuente: PISA 2025 / OCDE; resultados nacionales divulgados el 8 de septiembre de 2026. La longitud de las barras utiliza una escala común de 0–500 para facilitar la comparación visual.
La ministra española de Educación, Milagros Tolón, colocó el foco en un punto particularmente sensible para quienes enseñamos Lengua: la comprensión lectora funciona como una infraestructura del aprendizaje. Si el estudiante no entiende adecuadamente lo que lee, la dificultad se extiende a la resolución de problemas matemáticos, las ciencias, la historia y prácticamente cualquier área que dependa de interpretar instrucciones, relaciones y argumentos.
República Dominicana obtuvo en PISA 2025 346 puntos en lectura, 339 en matemáticas y 361 en ciencias. Los resultados permanecen prácticamente estables respecto a 2022: matemáticas se mantiene en 339, ciencias cambia de 360 a 361 y lectura pasa de 351 a 346.
La distancia que explica por qué la noticia española también nos concierne
Diferencia de puntuación entre España y República Dominicana en PISA 2025.
Cálculo: España menos República Dominicana, a partir de los puntajes PISA 2025.
La caída española y el estancamiento dominicano
El contraste temporal también resulta revelador. España cae con fuerza respecto a 2022, mientras República Dominicana permanece esencialmente en el mismo nivel. No son problemas idénticos: España enfrenta un deterioro acelerado desde una base mucho más alta; nosotros enfrentamos la persistencia de un rendimiento bajo que todavía no logra producir un salto sustantivo.
¿Qué cambió entre PISA 2022 y PISA 2025?
Variación en puntos. Las caídas no significan lo mismo cuando los puntos de partida son tan diferentes.
España
República Dominicana
*La comunicación de EFE publicada hoy describe la caída dominicana en lectura como seis puntos; la diferencia aritmética entre los valores redondeados publicados de 351 (2022) y 346 (2025) es cinco. Se mantiene aquí el cálculo sobre los puntajes redondeados visibles.
Cuando la estadística entra al aula
Todo esto dejó de ser para mí una discusión puramente internacional cuando revisé la evaluación diagnóstica de mis propios estudiantes de quinto de secundaria. Los adolescentes que hoy tengo delante estaban hace dos años en tercero. Es decir: llegan a quinto con una trayectoria de aprendizajes —y también de dificultades— que no comenzó conmigo.
En los tres cursos evaluados encontré una señal que no puedo ignorar: en dos predominó un desempeño elemental en comprensión, mientras solamente uno alcanzó un nivel general aceptable. No pretendo convertir tres secciones en una muestra representativa del país. Sería metodológicamente incorrecto. Pero como diagnóstico de aula, el hallazgo importa enormemente porque determina desde dónde debo comenzar a enseñar.
Mi diagnóstico de entrada en 5.º de secundaria
Lectura pedagógica de tres cursos. Esto representa el perfil general observado por sección, no porcentajes nacionales ni una estimación PISA.
Fuente: evaluación diagnóstica de aula del autor, inicio del año escolar 2026–2027. El gráfico sintetiza niveles predominantes por curso.
Una evaluación diagnóstica no nos dice solamente dónde se encuentra el alumno hoy. También permite observar, indirectamente, qué habilidades consiguió consolidar y cuáles viene arrastrando. Cuando un estudiante de quinto todavía tiene dificultades para establecer la idea central, hacer una inferencia, relacionar dos fragmentos o explicar con palabras propias aquello que acaba de leer, el problema rara vez nació esa semana.
Quinto de secundaria no crea la deuda lectora: muchas veces la recibe. Y el docente debe enseñar el currículo del grado mientras intenta reparar competencias que debieron consolidarse antes.
El dato dominicano que no debemos normalizar
La edición 2022 ya permitía dimensionar la profundidad del reto. Según la ficha oficial de la OCDE para República Dominicana, solamente el 25 % del alumnado alcanzó al menos el nivel 2 en lectura, el 8 % en matemáticas y el 23 % en ciencias. Dicho de otra manera: en aquella edición, tres cuartas partes de los estudiantes se encontraban por debajo del nivel básico en lectura y más de nueve de cada diez en matemáticas.
República Dominicana: estudiantes que alcanzaron al menos el nivel 2
PISA 2022. Se incluye porque la ficha técnica oficial de la OCDE ofrece estos porcentajes de competencia mínima de forma verificable.
Fuente: OECD, PISA 2022 Results – Country Note: Dominican Republic. Nivel 2 es el umbral básico de competencia utilizado por PISA.
No es simplemente que «los jóvenes no leen»
Sería fácil convertir todo esto en una condena generacional: los jóvenes no leen, viven pegados al teléfono y no quieren esforzarse. Pero semejante explicación sería demasiado cómoda. Los adolescentes actuales leen continuamente: mensajes, comentarios, subtítulos, publicaciones, chats y textos breves. Lo que parece debilitarse es otra forma de lectura: la lectura sostenida, profunda, inferencial y estructurada.
Leer cien mensajes de veinte palabras no produce necesariamente la misma experiencia cognitiva que permanecer dentro de un texto de dos mil palabras, recordar una idea planteada páginas atrás, relacionarla con otra posterior, tolerar una palabra desconocida, reconstruir un argumento y regresar sobre un párrafo porque no se comprendió a la primera.
Ahí cobra sentido la preocupación por las pantallas, la lectura apresurada y la menor perseverancia ante tareas difíciles. No se trata de declarar una guerra contra la tecnología. La propia educación contemporánea depende de ella. Se trata de evitar que la lógica de la fragmentación digital se convierta en nuestra única manera de leer, aprender y pensar.
Competencias sí, pero no por decreto
Otro elemento del debate español toca de lleno nuestros propios discursos curriculares. Se ha recordado que PISA tiene un enfoque competencial: no pregunta solamente qué contenido memoriza un estudiante, sino qué es capaz de hacer con aquello que sabe.
Eso es válido. Pero una competencia no aparece porque el currículo la haya escrito con ese nombre. Para interpretar hacen falta vocabulario y conocimientos previos; para argumentar hacen falta ideas y evidencias; para inferir hay que comprender información explícita; y para pensar críticamente hay que tener algo sobre lo cual pensar.
El reto específico del profesor de Lengua Española
Por eso la noticia española terminó llevándome de vuelta a mis propios estudiantes. Mi tarea no puede limitarse a completar unidades, llenar registros o “dar” los contenidos correspondientes a quinto. Si el diagnóstico me dice que una parte importante de mis alumnos necesita fortalecer procesos básicos de comprensión, tengo que incorporar ese trabajo al currículo real del aula.
Eso significa practicar lectura sostenida; enseñar a regresar al texto; localizar evidencias; distinguir información explícita de inferencias; ampliar vocabulario; relacionar párrafos; resumir sin copiar; justificar respuestas; comparar textos y, quizá lo más difícil en nuestro tiempo, acostumbrarse a permanecer delante de una dificultad intelectual durante el tiempo suficiente para resolverla.
En uno de mis estados escribí, medio en broma y medio en serio, que tenemos una generación muchas veces más pendiente de «farmear aura» que de granjear un libro para su porvenir. La frase pertenece precisamente al universo lingüístico digital de los jóvenes, pero detrás del juego verbal existe una pregunta pedagógica real: ¿cómo volvemos a enseñar el valor del esfuerzo intelectual en un ecosistema construido alrededor de la gratificación inmediata?
La respuesta no puede recaer solamente sobre el estudiante. Aquí intervienen familia, escuela, docentes, políticas públicas, condiciones socioeconómicas, recursos, disciplina, cultura lectora, currículo y tecnología. PISA tampoco constituye una radiografía absoluta de un país. Es un instrumento comparativo, con posibilidades y límites.
Pero cuando una evaluación internacional, nuestros resultados nacionales y aquello que observamos dentro del aula comienzan a apuntar en direcciones semejantes, la coincidencia merece atención.
Si España considera una emergencia educativa caer a 451 puntos en lectura, nosotros no podemos acostumbrarnos a mirar 346 como si fuera simplemente otro número en una tabla internacional.
No se trata de autoflagelación nacional. República Dominicana ha mostrado avances en algunos ciclos anteriores y existe mucho trabajo docente que rara vez cabe en una estadística. Se trata de comprender la magnitud del desafío y actuar desde el lugar que a cada uno le corresponde.
Al terminar este año escolar puedo haber cubierto todos los contenidos del programa. Sin embargo, quiero conservar una pregunta más importante:
Porque si un adolescente aprende a leer mejor, probablemente no mejora solamente en Lengua Española. Adquiere una herramienta más poderosa para aprender matemáticas, ciencias, historia, filosofía y cualquier disciplina que encuentre después.
Enseñar a leer profundamente quizá siga siendo una de las tareas más decisivas —y más contraculturales— de la escuela contemporánea.
Fuentes y referencias
- OCDE. PISA 2022 Results – Country Note: Dominican Republic. https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2022-results-volume-i-and-ii-country-notes_ed6fbcc5-en/dominican-republic_18177a60-en.html
- OCDE. PISA 2022 Results – Country Note: Spain. https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2022-results-volume-i-and-ii-country-notes_ed6fbcc5-en/spain_f1a3afc1-en.html
- OCDE. PISA 2025 Assessment and Analytical Framework. https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2025-assessment-and-analytical-framework_86c36975-en.html
- El País, 8 de septiembre de 2026. Resultados PISA 2025 en España.
- EFE / Infobae, 8 de septiembre de 2026. Resultados PISA 2025 de República Dominicana.

