Hay preguntas que parecen simples hasta que alguien las hace en voz alta en el momento justo. La Dra. Maribel Núñez Méndez tenía esa habilidad. Una de esas clases de posgrado —de esas donde uno llega creyendo que ya sabe lo suficiente y sale con la cabeza ligeramente desencajada— lanzó la pregunta al aire de la sala como quien suelta una piedra en agua quieta: ¿A quién le pertenece el significado de un texto? ¿Al autor que lo escribió, al lector que lo recibe, o al texto mismo? El silencio que siguió duró exactamente lo que tarda una clase de adultos en decidir si alguien más va a hablar primero. Luego empezaron las respuestas. Y fue ahí donde la cosa se puso interesante. Alguien dijo, con la seguridad de quien ha pensado en esto antes: "Depende del lector. Cada quien lee desde su experiencia." Otra voz, desde el otro lado del aula, levantó la mano para matizar: "El autor tiene sus intenciones. Quizás no controla cómo lo perciben, pero las intenciones están."...
Un rincón en medio del alborotado internet de siempre. Una voz en medio del bullicio normalizado.